Volver después de 20 años no es solo cambiar de pais
Hace un mes volvi a vivir a Argentina después de más de dos decadas en Europa, y aunque ya conocia el terreno, volver como residente fue muy distinto a venir de vacaciones. A veces todavia me despierto sin saber bien donde estoy. Extraño cosas de Barcelona, claro, pero también estoy redescubriendo muchas que habia dejado atrás.
La diferencia ahora es que no hay una fecha de regreso. Estoy acá para quedarme. Me reencuentro con costumbres, sabores, ritmos y también con el desafio de adaptarme a un país que, aunque es el mio, cambio. Pero lo principal es que me siento bien con la decisión, y que, incluso trabajando remoto, la vida siguio su curso. No fue una catastrofe. Fue una transicion.
Salta y Jujuy: un viaje para observar, no solo para hacer turismo
Apenas pude, arme un viaje por el norte. Era algo que siempre quise hacer, y por algun motivo, senti que era el momento justo. Sali desde Salta capital, donde pase los primeros días recorriendo el centro, caminando sus plazas coloniales y subiendo al Cerro San Bernardo — si, lo hice caminando, más de 1000 escalones que arrancan desde el Parque San Martin, una experiencia que cuesta pero vale cada paso por la vista y el silencio que te acompana en la cima.
Desde Salta agarre el auto y puse rumbo hacia Tilcara, atravesando paisajes que cambian a cada curva. En el camino me baje varias veces a contemplar las vistas: montañas verdes, tramos rojos, el tren abandonado, y esa sensación de que cada kilometro es diferente al anterior.
En Tilcara visite el Pucara, una antigua fortaleza construida por los pueblos originarios hace más de 900 años. Camine por las ruinas, vi restos de viviendas, corrales y tumbas, y senti muy fuerte el contraste entre lo ancestral y lo actual.
Luego baje hasta Purmamarca, un lugar que ya conocia por fotos, pero que me impacto aun más en persona. Es un pueblo pequeno, pero lleno de vida y color. Me quede a pasar la noche, y aproveche para probar algo que nunca habia comido: milanesa de llama.
Al día siguiente hice el recorrido completo de 3 kilometros alrededor del Cerro de los Siete Colores, un sendero que te rodea el cerro por completo y te muestra distintos angulos y tonalidades a cada paso: rojos, violetas, verdes, ocres. No hace falta filtro, todo parece pintado a mano. Purmamarca me marco, sin duda fue uno de los puntos más potentes de todo el viaje.
Las Salinas Grandes: donde el cielo y la tierra se funden
Desde Purmamarca, tome la Ruta Nacional 52, una de las carreteras más espectaculares del norte argentino. A medida que uno va avanzando, el paisaje cambia completamente: curvas infinitas, montañas multicolores y un cielo que parece cada vez más cerca. La Cuesta de Lipan te lleva serpenteando hasta los 4.170 metros de altura.
Uno de los momentos más magicos del camino es cuando empiezan a aparecer las llamas. Estan sueltas, caminando al borde de la ruta o cruzando sin prisa, como si fueran parte del decorado natural. Ese tramo entre Purmamarca y las Salinas ya vale el viaje en si mismo.
Una vez arriba, el paisaje se aplana completamente y llegas a las Salinas Grandes: un desierto blanco, silencioso, que parece de otro planeta. El lugar esta a más de 3.400 metros de altura, en plena puna, y abarca más de 12.000 hectareas de sal completamente lisa.
La visita se hace con un guia local. Pagas una entrada, y el guia te abre el porton de acceso para que entres con tu propio auto, mientras el te acompana en moto. Te lleva a dos puntos clave dentro del salar, donde te explica la historia del lugar y podes sacar fotos impresionantes. Hay pozos de agua cristalina en el medio de la sal que parecen espejos o portales a otro mundo.
Fue uno de los lugares más raros y a la vez más lindos que conoci. El contraste entre el cielo azul, el suelo blanco y el silencio absoluto fue hipnotico.
Reflexiones después de este primer mes
Viajar por Salta y Jujuy no fue solo una escapada. Fue una forma de procesar este primer mes de vuelta. De darme cuenta que sigo trabajando, que sigo creando, y que Argentina también tiene un monton para ofrecer. La tecnología me esta ayudando a adaptarme: desde pagar con billeteras virtuales hasta inscribirme como monotributista.
Y ya estoy pensando en lo que se viene: quiero ir a las Islas Malvinas. Es un viaje que siempre quise hacer, más por lo que significa emocional y culturalmente que por turismo. Quiero ver, entender, documentar. Como hice con Auschwitz o como hago con cada video. Con mi mirada, mi camara y mi historia.
Datos útiles para viajar a Purmamarca, Tilcara y Salinas Grandes
Purmamarca: Ubicada al pie del famoso Cerro de los Siete Colores. Altura: 2.324 m. El circuito que rodea el cerro mide 3 km. Lo ideal es pasar al menos una noche.
Tilcara: Calles de tierra, mucha cultura andina y una vibra única. El Pucara de Tilcara es uno de los sitios arqueologicos más importantes del norte. Altura: 2.465 m. Gastronomia: empanadas, locro y tamales.
Salinas Grandes: A 3.400 metros de altura, 12.000 hectareas de sal. Se accede desde Purmamarca, 70 km (1h 30 min en auto). Llevar anteojos de sol y protector solar.















