A pocos kilómetros del centro de Sarajevo, junto al aeropuerto, existe una casa aparentemente normal. Tiene un jardín, una puerta, habitaciones. Durante cuatro años, entre 1992 y 1996, fue una de las casas más importantes de Europa. Porque debajo de ella pasaba el único camino de entrada y salida de una ciudad sitiada.
El Túnel de la Esperanza fue la conexión subterránea que permitió sobrevivir a Sarajevo durante el asedio más largo sufrido por una capital europea en tiempos modernos.
El asedio de Sarajevo: contexto para entender el túnel
Cuando Bosnia declara su independencia en 1992, los serbios bosnios y Serbia no lo aceptan. Sarajevo queda rodeada. El aeropuerto —controlado por fuerzas de la ONU— se convierte en la única barrera entre la ciudad y el mundo exterior. Pero el mundo exterior no puede entrar.
Sin acceso a comida, medicina, armamento ni combustible, la ciudad empieza a resistir. En 1993, con la guerra en pleno desarrollo, alguien propone algo audaz: construir un túnel bajo la pista del aeropuerto.
La construcción: 800 metros en silencio
El túnel mide aproximadamente 800 metros de largo, 1 metro de ancho y 1,60 metros de alto. Fue excavado en el 93 y durante meses se trabajó día y noche para terminarlo. Al principio todo se transportaba a mano. Después se instalaron rieles y carros para mover las mercancías.
Por ese espacio pasaron personas, alimentos, medicinas, armas, combustible y cables de electricidad y comunicación. También pasó esperanza, en el sentido más literal.
La familia Kolar: la casa que se convirtió en historia
El túnel no existiría como lo conocemos hoy si no fuera por una familia. La familia Kolar vivía en esta casa, justo al lado del aeropuerto. Cuando comenzó la construcción, una de las entradas al túnel terminó literalmente dentro de su propiedad.
Su casa dejó de ser una casa normal: se convirtió en uno de los puntos más importantes para la supervivencia de la ciudad. La familia permaneció vinculada al lugar durante toda la guerra. Cuando terminó, decidieron conservar esta historia. La misma casa que ayudó a esconder la entrada al túnel hoy es el museo al que podemos acceder.
Eso es lo que más impresiona: detrás de toda esta infraestructura que terminó siendo fundamental para la ciudad entera, había algo tan cotidiano como una casa familiar.
Cómo es visitar el Túnel de la Esperanza hoy
Llegar al museo es sencillo: está a unos 8 minutos del centro de Sarajevo, cerca del aeropuerto. Desde afuera no parece nada especial. Es solo una casa.
Adentro, el museo conserva fotografías, herramientas, objetos utilizados durante el asedio, material sobre la construcción y grabaciones reales de esos años. También se pueden ver los carros utilizados para transportar provisiones, y el camión que se usó para llevar los materiales de construcción.
Hoy solo se puede recorrer una pequeña parte del túnel, no los 800 metros originales. Pero lo que hay es suficiente para entender. El espacio es estrecho, oscuro, húmedo y frío. Con 1,60 de altura máxima, yo tenía que bajar la cabeza para pasar. Hacerlo así, unos pocos metros, es tener una fracción de lo que vivieron miles de personas que lo cruzaban bajo fuego, de noche, cargando peso.
Las fotos que te destruyen
En el museo hay una pared con fotos del asedio. Una pareja casándose. Chicos saliendo del colegio. Gente yendo a trabajar.
La vida normal en medio de la guerra. No porque no supieran lo que pasaba, sino porque la esperanza — esa que le da el nombre al túnel — también vivía en los actos cotidianos: seguir creyendo en el amor, en la educación, en que mañana iba a haber un mañana. Eso fue lo que más me impactó de toda la visita.
El cartel que hay afuera del túnel lo dice todo: "No dejes que nos maten".
Los números del asedio de Sarajevo
El asedio duró de 1992 a 1995, cuando el Acuerdo de Dayton puso fin a la guerra. Casi 4 años para que la ciudad sitiada pudiera vivir en paz. El número que quedó grabado en la pared del museo: 11.500 personas muertas durante la guerra en Bosnia. 1.600 de ellas eran niños.
Mientras yo estaba jugando en mi casa en los 90, haciendo una vida completamente normal con todas las comodidades de Occidente, había niños pequeños pasando por este túnel para sobrevivir.
Cómo llegar al Túnel de la Esperanza
El museo está en el barrio de Butmir, cerca del aeropuerto de Sarajevo. En taxi o uber desde el centro son unos 10-15 minutos. La entrada es económica. Hay señalización desde la ciudad.
Preguntas frecuentes sobre el Túnel de la Esperanza
¿Cuánto tiempo lleva visitar el Túnel de la Esperanza?
Entre 1 y 2 horas, dependiendo del tiempo que pases en el museo y viendo el material. No apures la visita: cada objeto y cada foto merece tiempo.
¿Es necesario reservar con anticipación?
No es imprescindible, pero en temporada alta puede haber espera. Se puede ir directamente y comprar la entrada en el lugar.
¿Es apropiado para niños?
Sí, aunque el material es duro en algunos momentos (fotos del asedio, números de víctimas). Es un lugar de memoria muy importante y puede ser una experiencia educativa valiosa para chicos mayores.
¿Se puede combinar con otras visitas en Sarajevo?
Sí. Una buena combinación es Puente Latino (mañana) + Casco Antiguo (almuerzo) + Túnel de la Esperanza (tarde). También está la Fortaleza de Žuta Tabija (Yellow Fortress) si querés terminar con vistas a la ciudad.















