Lo que soñé por mucho tiempo llegó. Estaba saliendo sin fecha de vuelta, con el Tesla cargado y una ruta que apuntaba al este de Europa. Francia, Italia, Eslovenia, Croacia, Bosnia. La primera parada real del viaje iba a ser Sarajevo.
Este es el relato de cómo fue ese primer tramo: de Barcelona a Bosnia en Tesla, los cargadores en el camino, un error con la viñeta de Eslovenia que costó 150 euros, y lo que encontramos cuando cruzamos la frontera hacia Bosnia y Herzegovina por primera vez.
La salida: dejar una vida atrás
Partir es difícil. No en el sentido logístico, sino en el otro: el que involucra dejar amigos, rutinas, lugares conocidos. Me fui triste y alegre al mismo tiempo. Dejo una vida atrás y genera duelos. Empiezo el camino y me genera mucha ilusión.
Llevaba más de un año pensando en este viaje. Cuando Argentina no se dio (la importación del Tesla hubiera costado hasta 50.000 dólares adicionales), el plan B se volvió el plan real: Europa del Este primero, Asia después, Australia eventualmente, y Argentina al final del recorrido.
Carla y yo teníamos una pregunta en común: ¿qué más puede dar la vida si la vivís diferente? La típica vida que todos conocemos — colegio, universidad, trabajo, casa, casarte, hijos — no es la única opción. Queríamos ver qué había del otro lado.
El recorrido en Tesla de Barcelona a Bosnia: 2.000 km y 9 paradas de carga
La ruta desde Barcelona hasta Sarajevo en Tesla tiene sus particularidades. El auto planifica automáticamente las paradas de carga, así que yo sabía desde el principio cuándo y dónde iba a tener que detenerme.
El primer tramo fue por la costa francesa. A las 11 de la noche ya estaba cargando en algún punto de Francia, con el auto al 25% de batería y 193 km hasta la próxima estación. Primera noche en Nîmes.
Italia fue el siguiente país. La primera parada real fue en un Supercharger cerca de la costa de Liguria, en un lugar espectacular al lado de un viaducto. Ahí me di cuenta de algo: en Italia, en Francia, en Eslovenia hay Superchargers por todos lados. En Bosnia no hay ninguno.
El error que me costó 150 euros: la viñeta de Eslovenia
Eslovenia no tiene peajes en las autopistas. En cambio, hay que comprar una viñeta: un sticker que te habilita a usar las autopistas durante 7 días. Si no lo sabés y entrás igual, te pueden multar en la frontera siguiente.
Eso me pasó exactamente a mí. Crucé Eslovenia sin saber que necesitaba la viñeta, y cuando llegué a la frontera con Bosnia me pararon y me cobraron 150 euros (la multa completa es 300, pero si la pagás en el momento sale la mitad). Dato para guardar: si cruzás Eslovenia, Austria, Suiza u otros países con sistema de viñeta, parás en una estación de servicio y la comprás antes de entrar a la autopista.
Bosnia y Herzegovina: qué ver y por qué vale la pena ir
Cruzar la frontera hacia Bosnia fue el momento en que el viaje se volvió real. Ya no estaba en la Unión Europea. El paisaje cambió completamente. La autopista subía hasta los picos de montañas nevadas, estábamos rodeados de montaña a la misma altura, y la sensación era la de entrar en algo desconocido.
Bosnia tiene esa capacidad de sorprender. En menos de un siglo fue escenario de la Primera Guerra Mundial (con el famoso atentado en el Puente Latino de Sarajevo), de los Juegos Olímpicos del 84, y del asedio más largo sufrido por una capital europea moderna: de 1992 a 1996.
Sarajevo: dónde empezó la Primera Guerra Mundial
La primera parada fue Sarajevo. Queríamos ver el Puente Latino, donde en 1914 fue asesinado el archiduque Francisco Fernando de Austria-Hungría, desencadenando la Primera Guerra Mundial. La historia de ese día es fascinante: hubo un primer intento frustrado, un imprevisto, y el archiduque terminó entrando al mismo bar donde estaba sentado su asesino. La fortuidad de un evento que cambió el mundo.
Cómo funciona el sistema político de Bosnia
Bosnia tiene una de las estructuras de gobierno más inusuales del mundo. Después de la guerra, para mantener la paz entre serbios bosnios, croatas bosnios y bosnios musulmanes, se estableció una presidencia de tres miembros que van rotando. Tres grupos, tres presidentes, un mismo país. Algo prácticamente único.
El casco antiguo: entre el Imperio Otomano y el Austro-Húngaro
Lo que más sorprende al caminar por Sarajevo es la mezcla de influencias. El casco antiguo fue construido en el siglo XV bajo el Imperio Otomano y parece un gran bazar oriental. Avanzás unas pocas cuadras y estás en arquitectura austro-húngara. Seguís y encontrás lo que podría ser el centro de cualquier ciudad europea moderna. Esa mezcla es única: no hay otra ciudad igual.
Cómo llegar a Bosnia en coche y qué tener en cuenta
El camino desde España hasta Bosnia por carretera pasa por Francia, Italia, Eslovenia y Croacia. La ruta más directa es por la costa adriática de Croacia y luego entrar a Bosnia por el este.
Si vas en Tesla u otro eléctrico, tené en cuenta que dentro de Bosnia la red de carga es muy limitada. Cargá el auto al máximo antes de cruzar la frontera y usá PlugShare para ubicar puntos disponibles.
Preguntas frecuentes sobre Bosnia y Herzegovina
¿Necesito visado para entrar a Bosnia?
Ciudadanos de la UE, Argentina y varios países latinoamericanos pueden entrar sin visado. Bosnia no es miembro de la UE ni del espacio Schengen, así que técnicamente salís de la zona al cruzar.
¿Qué moneda se usa en Bosnia?
El marco bosnio (BAM), que está vinculado al euro en una proporción fija de aproximadamente 1 euro = 1,96 marcos. El euro no se acepta generalmente, conviene cambiar o tener efectivo local.
¿Vale la pena ir a Bosnia en coche?
Sí, totalmente. Las carreteras son razonables, los paisajes son impresionantes (especialmente en las montañas), y permite hacer el circuito Sarajevo-Mostar-Trebinje de forma muy flexible. El único punto a tener en cuenta es la falta de infraestructura de carga para eléctricos.














